6. Derechos del cliente-consumidor

La reglamentación vigente en España es la Ley Nacional de Defensa del Consumidor de febrero de 2009, Ley 24.240, con las reformas introducidas por la Ley 26.361. Esta ley se considera como marco jurídico estatal básico en materia de consumo. En línea con los principios y directrices vigentes en esta materia en la Unión Europea, «aspira a dotar a los consumidores y usuarios de un instrumento legal de protección y defensa». Sus objetivos son:

  • Establecer, sobre bases firmes y directas, los procedimientos eficaces para la defensa de los consumidores y usuarios.
  • Disponer del marco legal adecuado para favorecer un desarrollo óptimo del movimiento asociativo en este campo.
  • Declarar los principios, criterios, obligaciones y derechos que configuran la defensa de los consumidores y usuarios y que, en el ámbito de sus competencias, habrán de ser tenidos en cuenta por los poderes públicos en las actuaciones y desarrollos futuros en el marco de la doctrina asentada por el Tribunal Constitucional.

Pensamos que aún existen lagunas legislativas que cubrir y demasiados desequilibrios en las relaciones entre empresas y consumidores, por ello es importante hacer valer nuestros derechos como consumidores y reclamar cuando sea preciso, a pesar de estar más sensibilizados con el tema.

La cultura como cliente-consumidor es una asignatura que todavía se tiene pendiente en la actualidad, y sólo a través de las instituciones y organismos de protección correspondientes se pueden realizar las posibles reclamaciones. Lógicamente el primer paso es acudir a la compañía para realizar la reclamación y, tan sólo si no recibimos la adecuada respuesta a nuestra queja, intervienen otros estamentos entre los que destacamos las Omic (Oficina Municipal de Información al Consumidor), la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), etc.

 

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